Digitalizar un tablao no es simplemente poner una web
Durante una primera etapa, muchos negocios turísticos entendieron la digitalización como una cuestión de presencia: tener una página web, aparecer en Google y disponer de un correo electrónico. Era importante, pero insuficiente. Un tablao puede tener una web atractiva y seguir funcionando internamente como un negocio analógico si cada reserva obliga a revisar una libreta, confirmar por teléfono o correo, bloquear plazas a mano y actualizar de forma independiente cada canal de venta.
La verdadera transformación comienza cuando lo digital conecta la captación, la venta y la operación. Esa fue precisamente la idea que Miguel Ortiz empezó a aplicar al sector de los tablaos sevillanos desde 2018: convertir Internet en una parte del negocio y no en un simple escaparate. El visitante encuentra el espectáculo, entiende qué incluye, consulta disponibilidad, reserva, paga y recibe su confirmación. Al mismo tiempo, el establecimiento sabe cuántas plazas quedan en cada pase, de qué canal llega cada cliente y qué reservas debe atender esa noche.
El planteamiento combinaba dos perfiles que rara vez estaban reunidos en una misma persona dentro del sector: el de empresario flamenco, conocedor de la operativa, los artistas, el público y la venta diaria de un tablao, y el de empresario especializado en marketing digital. Diario de Sevilla ya lo describía en 2019 como uno de los expertos destacados en marketing digital de Andalucía y señalaba la especial relación de su agencia con los negocios flamencos. En 2022, el mismo periódico destacó que sus nuevas plataformas habían supuesto una transformación tecnológica para el flamenco y habían cambiado la forma de trabajar de varios tablaos y actividades turísticas. Ver artículo de Diario de Sevilla de 2019 · Ver artículo de Diario de Sevilla de 2022.
Ese cambio afecta a casi todo: la web, el motor de reservas, los idiomas, el posicionamiento en buscadores, Google Maps, las OTAs, los códigos y enlaces de colaboradores, las reseñas, la analítica, la atención previa y la relación posterior con el cliente. Digitalizar, por tanto, no significa sustituir el trato humano: significa reducir fricciones alrededor de una experiencia que sigue siendo completamente humana cuando comienza el cante.