Cuando el Centro Flamenco de Sevilla era punto de encuentro del flamenco en la ciudad
Durante algo más de dos años, en el número 33 de la calle Francos, a pocos minutos de la Catedral y la Giralda, existió una sala pequeña que llegó a ocupar un lugar muy particular en el ecosistema flamenco de Sevilla. El Centro Flamenco de Sevilla abrió en 2022 como un espacio íntimo para ver cante, baile y guitarra de cerca, pero con el tiempo terminó siendo algo más difícil de medir: un lugar de encuentro para artistas, profesionales del sector, aficionados y visitantes unidos por la misma conversación alrededor del flamenco.
Su reducido tamaño fue una de sus señas de identidad. La documentación turística municipal lo recogía con 32 plazas y pases diarios a las 18:00 y a las 20:00. Dentro, el planteamiento artístico buscaba otra escala: proximidad real, interpretación acústica y una relación directa entre escenario y público.
Aquella cercanía hizo que muchos espectáculos no se sintieran como una función observada desde lejos, sino como una experiencia compartida. Y cuando terminaba el último pase, con frecuencia comenzaba otra parte de la vida del centro: la que no aparecía en ningún programa.